viernes, 17 de diciembre de 2010

¡Volvemos!

Por fin se termino la etapa de examenes y estamos libre ¡yuhu! ahora podremos escribir con mayor regularidad y para compensaros estos días que no hemos escrito os dejo aquí (ya que la mayoría habéis votado que si) la segunda parte de breve historia de una fuga, os aseguro que esta segunda parte es un poco extraña y da un vuelco inesperado asique no os sorprendáis. Aprovecho para deciros también que estoy preparando una sorpresita que espero que os guste pero ya la vereis mas adelante, de momento os dejo con la intriga XD

Jamás supo el tiempo que pasó así mirando hacia adelante y atrás; pero al final decidió pasear por la ciudad, quizá un pequeño vistazo a su casa le resolvería todas sus dudas. Las calles estaban decoradas con luces de colores, la gente sonreía  e iba cargada de regalos, había diversos puestos de castañas asadas y almendras garrapiñadas, entonces un rugido que provenía de su estomago le recordó que estaba hambrienta, mas no tenía dinero, había dejado la mochila con sus pertenencias en el bosque.
Violeta observó con melancolía cómo en un rincón un niño reía alegremente con sus padres y los abrazaba con fuerza, no pudo evitar que una pequeña lágrima rodase por su mejilla y cayese al suelo; echaba mucho de menos a su familia.
Comenzó a llover con fuerza y la gente corrió a refugiarse y abrir los paraguas, mas Violeta dejó que aquellas gotas empapasen sus rizos y su ropa, que recorriesen todo su cuerpo y  se camuflaran con las lágrimas de su rostro, dejó que el cielo llorase sobre ella quiso fundirse con su llanto continuo pues así era justamente como se sentía: una gran nube gris se había depositado sobre corazón y su mente impidiéndola pensar con claridad y diluviaba fuertemente sobre ellos. Debía volver a casa, con sus padres, con toda la gente que la quería como nadie la había amado jamás, con todas aquellas personas que tanto se habían preocupado por ella impidiéndole hacer cosas que, aunque le parecían adecuadas, solo iban a perjudicarla y había respondido con mal humor, portazos, gruñidos y malas contestaciones. Debía volver a casa, sino estas se convertirían en las peores Navidades de toda su vida, lo que más deseaba en aquel momento era estar junto a sus seres queridos tomando una deliciosa cena navideña con turrón, polvorones, mazapanes y todos esos dulces que tanto le gustaban.
Caminó varias horas hasta encontrarse frente a su casa, parecía haber pasado tanto tiempo desde que se fue… Le temblaban las piernas y no se atrevía a llamar, echaría un pequeño vistazo por la ventana, tan solo para ver qué estaban haciendo sus padres, un pequeña miradita…
De pronto, se oyó un gran estruendo dejando paso a una gran nube de humo verde que hizo toser ha Violeta. Cuando el humo se  disipó, distinguió un pequeño hombrecito vestido de verde y orejas puntiagudas que sonreía ampliamente mirándola
- Buenas tardes señorita, Violeta, te haces llamar, soy un elfo de muy lejos que vengo para ayudar.
Violeta soltó una risa sarcástica y comenzó a burlarse de sus vestimentas y su extraña forma de hablar. El elfo puso una mueca de ofendido.
- Rechazas mi ayuda, Violeta, una vez más te lo digo, quiero ayudarte ¿Por qué no vienes con migo? – Ella negó con la cabeza diciendo que no tenía cuatro años para creer en elfos.
- Como tú quieras querida, yo mi deber he cumplido, mas te advierto, amiga mía, que tendrás tu castigo. – tras decir estas palabras metió la mano en uno de sus bolsillo y cuando la sacó tenía sobre ella gran cantidad de polvos violáceos, entonces sopló y se los arrojó a la cara diciendo:
- Tu pena será muy dura, te advierto, vas a sufrir, has sido desconfiada y pagarás por ello al fin.
Violeta tosió cerrando los ojos para que le humo no le picara y cuando los abrió de nuevo se cayó al suelo del susto, había dos posibilidades o todo el mundo se había hecho más grande o ella había encogido. Optó por la segunda alternativa, pues cada vez iba disminuyendo de estatura, poco a poco. Tenía que llegar a la puerta antes de ser tan pequeña que no alcanzase al manillar y no volviera a poder entrar en casa. Corrió con todas sus fuerzas encogiendo más y más, llegó un momento en que tenía que apartar a manotazos la hierba del jardín, que tenía que correr para no ser devorada por los insectos, ¡maldito enano verde! Tropezó varias veces, pero no le importó, continuó corriendo como no lo había hecho nunca, le dolían las piernas y su respiración cada vez era más agitada, no llegaba al manillar, pero tal vez entrase por debajo de la puerta, tal vez…
Estaba apunto de darse por vencida cuando apareció, allí estaba ante sus ojos la puerta, tenía que ver una vez más a sus padres, abrazarles con tal fuerza que les aplastara las costillas, estaba a punto de entrar, a muy pocos pasos de la puerta, pero… algo ocurrió, dejó de sentir, de ver, de oír, como si no estuviera, y de pronto… la nada.

10 comentarios:

lil dijo...

Qué majete el elfo!! Es casi diente por dentadura:)
Espero que tu examen haya salido bien:) muy buen fin de semana:)

Vale dijo...

No hay nada mas terrible,que no poder abrazar a las personas que amas, casi siempre lo que nos lo impide son inseguridades.
que sentimientos tan grises tenemos los humanos,como para desaprovechar el amar y ser amados es estupido.

lil dijo...

Has leído mi correo electrónico? Te lo envié a la dirección que aparece en una de las entradas de este blog!!! :)

MIMÍ dijo...

Que bonitoo! :D
Me gusta!
Mimi

Anónimo dijo...

mu bonito ya lo lei ;)

Skila dijo...

Hola, vi que pasaste por mi blog y me dijiste que no podías seguirme, era por un error, ya lo he solucionado ^^ Prueba ahora si quieres :)
Te sigo, un beso.

lydia dijo...

me alegro de que os guste

Verónica dijo...

Hola! He visto que te pasaste por mi blog y aquí estoy!! Soy tu seguidora número 45 ^^ Me gusta como tienes tu blog, el diseño es muy mono ^^
Un besote!!
Nos leemos! ;)

Inma ॐ dijo...

Me gusta ^^ Me uno a tu blog, te invito a que te pases por el mio. Besos! =)

Damned dijo...

Qué imagen tan melancólica has creado... y a la vez fantástica!
Me gustan las rimas del elfo :)

Te sigo. ¡Saludos!