Un lugar mágico donde las palabras cobran vida, donde estar rodeado de miles de amigos de papel, donde ser trasladado a un mundo maravilloso con dragones y hadas, caballeros y princesas, monstruos y héroes, donde te olvidas de quien eres, donde el tiempo no transcurre, donde vivir grandes aventuras acompañado de personajes fantásticos, donde todo es posible, donde disfrutar con cada palabra, un lugar tan especial que solo aquellos que saben apreciar el valor de un libro han osado entrar…
Las bibliotecarias, señoras de aquel reino, nos encomendaron la misión de buscar libros entre las estanterías, todos nosotros efectuamos la misión con éxito y nuestra gran recompensa fue el momento tan agradable que pasamos rodeados de aquel mar de letras y de nuestros compañeros, el mejor regalo que se puede realizar.
Abandonamos aquella aldea, muchos de nosotros con un amigo de tinta bajo el brazo, que esperaba ser abierto para mostrar su interior y hacernos reír y llorar con sus palabras, una sonrisa que nos iluminaba el rostro, habíamos descubierto que un libro es como un amigo, está a tu lado en el momento que más lo necesitas para hacerte olvidar aquello que te preocupa, y que mejor lugar para hacer amigos que la biblioteca…